El peronismo después de Kirchner. Por Rosendo Fraga 28.10.10 | Sin lugar a dudas, Néstor Kirchner ha sido la figura política de la década que termina, como Alfonsín lo fue en los ochenta y Menem en los noventa. Además era el Presidente del Partido Justicialista (PJ), la fuerza que está en el poder. Como líder del oficialismo ejercía una influencia indiscutible sobre el poder. ¿Qué es el peronismo? De acuerdo a distintas interpretaciones es partido, movimiento, doctrina, ideología o cultura. En realidad puede ser las cinco cosas al mismo tiempo, pero posiblemente la última sea la dominante.
Con el liderazgo de Menem en la década pasada, fue una fuerza populista que adoptó políticas de centro-derecha de acuerdo a lo que sucedía entonces en la mayoría de los países de la región. Con Kirchner, en cambio, giró hacia el centro-izquierda, acompañando también el giro que adoptaron la mayoría de los gobiernos sudamericanos.
Desde 1946 hasta hoy, el peronismo ha gobernado la mitad del tiempo y los cinco presidentes que han terminado mandatos han sido todos peronistas: Perón en su primero, Menem los dos que ejerció y el matrimonio Kirchner los dos para los cuales fue electo.
Limitando cronológicamente el análisis, entre 1989 y 2011 el peronismo gobernó 20 de los 22 años y entre los liderazgos de Menem y Kirchner se encuentra el rol de "bisagra" entre ambos que tiene Duhalde.
Ya no es un partido dominante que gobierna la mayor parte del tiempo, sino que prácticamente se ha convertido en hegemónico.
Kirchner intentó en su primer mandato tomar distancia del peronismo, al que consideraba desgastado. Lanza entonces la transversalidad, fotografiándose con un socialista como Hermes Binner, un político de populista como Luis Juez, que en aquel entonces asumía posiciones de centro-izquierda, y Aníbal Ibarra, quien ejercía
Pero esta foto del 2004 fue cambiando. Ya para las elecciones legislativas de 2005, Kirchner percibe con realismo que si no lograba dominar el peronismo derrotando a Eduardo Duhalde, quien seguía controlando la poderosa estructura del PJ bonaerense, no podía tener el poder real y gobernar sin condicionamientos.
Lucha entonces por el control del peronismo y sale victorioso cuando su esposa Cristina vence a
Kirchner mantiene al peronismo en estado inorgánico, sin autoridades formales, pero lo va alineando. Para las elecciones presidenciales de 2007, no sólo todos los gobernadores justicialistas respaldaron la candidatura de Cristina menos uno -el de San Luis, Alberto Rodríguez Saá-, sino que también lo hicieron 5 de los 6 radicales. Fueron, entonces, 21 sobre 24 los gobernadores que apoyaron al oficialismo.
Para entonces, Kirchner había dejado a un lado la trasnversalidad, tenía como eje al PJ y buscaba como aliado a los gobernadores e intendentes del radicalismo, llevando como Vicepresidente a Julio Cobos, el entonces gobernador radical de Mendoza.
Buscando un espacio de poder propio para ejercer el poder y mantener al peronismo bajo control, tras la asunción de
Pero a los pocos meses, el conflicto con el campo produce la división del peronismo con la disidencia que acompaña la protesta del campo y suma sus votos para que el Vicepresidente Cobos desempate en contra del oficialismo en la madrugada del 17 de julio de 2008.
La derrota electoral de oficialismo en las elecciones de 2009 mostró la fuerza del peronismo disidente. En Santa Fe gana Carlos Reutemann y en la provincia de Buenos Aires lo hace Francisco de Narváez, imponiéndose al propio Kirchner.
Por primera vez en la historia, un gobierno peronista pierde el control del Congreso al asumir los nuevos legisladores el 10 de diciembre de 2009.
Kirchner deja a su esposa un peronismo en ebullición. La candidatura de Kirchner -o su esposa- para 2011 fue lanzada en el segundo trimestre de este año.
Pero el peronismo disidente ha ido avanzando, planteando por un lado la potencial candidatura de Reutemann, o por otro la del ex Presidente Duhalde.
Al acto presidido por el matrimonio Kirchner y Hugo Moyano en el estado de River, asistieron solo 5 de los intendentes del Gran Buenos Aires. Ante la convocatoria del oficialismo nacional para rechazar la candidatura a Presidente del gobernador justicialista de la provincia de Buenos Aires, se sumaron solo 5 gobernadores. A su vez Daniel Scioli, en reiteradas oportunidades, había dicho que podría ser candidato a Presidente, desafiando al kirchnerismo.
La historia muestra que no es fácil mantener la gobernabilidad en
En principio enfrentará esta opción: o avanza con su candidatura -probablemente su imagen positiva aumente en los próximos días por los hechos recientes- a riesgo de profundizar la división del peronismo, o la resigne en aras de buscar una candidatura de unidad, que eventualmente podría ser la de Scioli.
Posiblemente esta pase a ser la cuestión política crucial que tendrá que resolver. Al desaparecer Kirchner, queda una economía sólida, pero al mismo tiempo un peronismo en ebullición.
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